Dónde se almacenan las palabras: el mapa de significado del cerebro

Para la mayoría de nosotros, escuchar el habla es bastante fácil, pero es difícil comprender la complejidad neuronal involucrada. Investigaciones anteriores han revelado varias regiones del cerebro que procesan el significado, conocidas colectivamente como sistema semántico. Sin embargo, estos estudios a menudo se centran en distinciones específicas, como palabras abstractas versus concretas, o descubren regiones discretas que responden a frases relacionadas, como herramientas o comida. Ahora, un equipo de neurocientíficos del laboratorio de Jack Gallant en UC Berkeley, dirigido por Alexander Huss, ha generado un «atlas» completo que muestra cómo se representan los diferentes significados en el cerebro humano.
Los investigadores reprodujeron dos horas de historias del programa de radio público «Moth Radio Hour» a siete participantes mientras se registraba su actividad cerebral con un escáner de resonancia magnética funcional. Luego analizaron la actividad de los aproximadamente 50.000 vóxeles (píxeles tridimensionales) que componen todo el cerebro, creando mapas detallados de lo que representa cada individuo. Este enfoque contrasta marcadamente con la investigación estándar, que promedia las actividades de muchos participantes para observar similitudes entre grupos mientras ignora las diferencias entre individuos.
Los mapas cubrieron gran parte de la corteza cerebral, la región más externa del cerebro que controla funciones cognitivas superiores, más allá de las áreas tradicionalmente consideradas centros del lenguaje. Cada significado ocurre en múltiples ubicaciones y cada ubicación contiene un conjunto de significados relacionados. Por ejemplo, algunas regiones respondieron selectivamente a palabras asociadas con personas, mientras que otras respondieron a lugares o números. «Esto es más informativo que cualquier estudio anterior y puede generalizarse más fácilmente a la comprensión narrativa natural», dijo Gallant.
El mapa de cada participante es muy similar al mapa del otro participante, pero no idéntico. Los investigadores desarrollaron una herramienta estadística que les permitió generar un «atlas» semántico común al encontrar regiones funcionales comunes a todos los participantes. La técnica, refinada y extendida a otras funciones cognitivas, podría eventualmente usarse para mapear la función cerebral, minimizando los efectos de la cirugía u otros tratamientos invasivos.






