Reflexivo: ¿Es la cocina un paso clave en la evolución humana?

La transición a una dieta de delicatessen fue un momento decisivo en la historia humana. El principal tema de debate es cuándo ocurrió exactamente este cambio.
Todas las sociedades humanas conocidas comen comida cocinada, y los biólogos generalmente están de acuerdo en que cocinar puede haber tenido un gran impacto en la evolución del cuerpo humano. Por ejemplo, los alimentos cocidos tienden a ser más blandos que los alimentos crudos, por lo que los humanos pueden comerlos con dientes más pequeños y mandíbulas más débiles. Cocinar también aumenta la energía que obtienen de los alimentos que comen. Las papas con almidón y otros tubérculos consumidos por personas de todo el mundo son casi indigestos cuando están crudos. Además, cuando los humanos tratan de comer como los chimpancés y otros primates, no podemos extraer suficientes calorías para llevar una vida saludable. Hasta el 50% de las mujeres que solo comen alimentos crudos experimentan amenorrea o falta de menstruación, lo que indica que el cuerpo no tiene suficiente energía para soportar el embarazo, un gran problema desde el punto de vista evolutivo.
Esta evidencia sugiere que los humanos modernos dependen biológicamente de la cocina. Pero, ¿en qué etapa de nuestra historia evolutiva se adoptó esta nueva y extraña práctica? Algunos investigadores consideran que la cocina es una innovación relativamente reciente, con una antigüedad máxima de 500 000 años. Cocinar requería control de fuego, y antes de esto no había mucha evidencia arqueológica de chimeneas y fuegos construidos deliberadamente.
Sin embargo, el registro arqueológico se ha vuelto más frágil con el tiempo, por lo que otros creen que los incendios pueden haber sido controlados antes. El antropólogo Richard Wrangham propone que la cocina surgió hace 1,8 millones de años, un invento de nuestros ancestros evolutivos. Si la costumbre surgió tan temprano, podría explicar una característica definitoria de nuestra especie: el aumento del tamaño del cerebro que se produjo en esta época.
¿Cuál es la conexión entre cocinar y el cerebro? Comprender cómo y por qué nuestros cerebros se hicieron tan grandes ha sido un gran enigma porque esos cerebros son metabólicamente costosos. De hecho, el cerebro requiere más energía que cualquier otro órgano. Si bien siempre es mejor verse más inteligente, tener un gran cerebro tiene un alto precio. Los antepasados pueden haber compensado este costo de energía cocinando alimentos.
Como todas las ideas sobre la evolución humana, la hipótesis culinaria solo se puede probar indirectamente: sin una máquina del tiempo, no podemos saber con certeza qué sucedió en nuestra historia evolutiva. Pero hay varias líneas comunes de evidencia que respaldan la hipótesis culinaria de Wrangham.
Los fósiles muestran que los dientes y el tracto digestivo del Homo erectus se encogieron a medida que aumentaba el tamaño del cerebro. Esta evidencia podría significar que nuestros antepasados comenzaron a comer alimentos más suaves y de mayor calidad (aunque no necesariamente cocidos). La nueva investigación arqueológica también continúa retrasando la fecha más antigua conocida de control de incendios. Por ejemplo, los rastros de incendios intencionales en las cuevas de Wonderwerk en Sudáfrica tienen más de un millón de años. Investigaciones recientes han demostrado además que los humanos tienen adaptaciones genéticas para comer alimentos cocinados, algunos de los cuales son antiguos, al menos anteriores a nuestra separación con los neandertales. Finalmente, algunas de mis propias investigaciones con el psicólogo Felix Warneken han demostrado que los chimpancés poseen muchas de las habilidades cognitivas básicas necesarias para comenzar a cocinar, como preferencia por la comida cocinada, paciencia para poder planificar. Y entregar la comida al lugar de cocción. Estos datos implican que los antepasados pueden haber tenido la misma habilidad y pueden haber comenzado a cocinar rápidamente después de adquirir la habilidad de controlar el fuego.
La evidencia de estas fusiones sugiere una fecha anterior para la adopción de los alimentos cocinados, lo que es consistente con la línea de tiempo propuesta por Wrangham. Pero quedan muchas preguntas interesantes abiertas. ¿Cuántos de estos cambios se deben al consumo especializado de alimentos cocinados en lugar del mayor uso de otras técnicas de procesamiento, como triturar o cortar alimentos? Dado que otros simios rara vez comparten comida, ¿adoptar la cocina (a menudo un proceso humano común) requiere un cambio en nuestro comportamiento social? ¿Hay otras formas de agrandar el cerebro? Responder a estas preguntas seguirá arrojando nueva luz sobre la salud humana, la psicología humana y el origen de nuestra especie.








